11 octubre 2006

Los ojos de Dios

Epitafio de Francisco Chartres, muerto en Escocia, en 1731

Sigue corrompiédose aquí
el cuerpo de Francisco Chartres,
que, con inflexible constancia
e inevitable uniformidad de vida,
persistió
a pesar de las enfermedades y de la vejez,
en el ejercicio de todos los vicios humanos,
salvo la prodigalidad y la hipocresía.
Lo preservó de la primera, su insaciable avaricia,
de la segunda, su incomparable descaro.
No fue menos eminente
en la constante depravación de sus costumbres
que certero
en la acumulación de riquezas,
porque, sin profesión ni oficio,
sin el manejo de dineros públicos,
y sin cargo que justificara el soborno,
adquirió, o mejor dicho, creó
una fortuna de potentado.
Fue la única persona de su tiempo
que supo defraudar sin la máscara de la decencia,
y conservar su mezquindad prístina
cuando tuvo millones.
Habiendo merecido en todos sus días la horca, por
lo que hizo,
finalmente fue condenado a ella por lo que no pudo hacer.
¡Oh, Indignado Lector!
No creas que esta vida ha sido inútil para los hombres.
La providencia hizo prosperar al más indigno
de todos los mortales,
y fue cómplice de sus excecrables designios,
para dar a la posteridad
una prueba y un ejemplo insignes,
del ínfimo valor que tiene
una riqueza enorme
a los ojos de Dios.

John Arbuthnot Miscellaneous Works (1751) en Borges y Bioy Casares Museo


3 comentarios:

Captain_Ross dijo...

Cada día lso textos o poseis q publicas son mas bonitos :)

Carlos Montiel dijo...

La traducción está muy buena, pero falta la parte final que dice:

By his bestowing it on
The most unworthy
Of all the Descendants
of Adam.

Puedes encontrar el original en http://en.wikisource.org/wiki/Epitaph_on_Don_Francisco

Cobiñas dijo...

Gracias por el dato 8que veo, claro más tarde que nunca). Transcribí la traducción que dan Borges y Bioy, no tengo datos de procedencia más que los que allí figuran.

Besos, Andrea