07 octubre 2006

La tumba y la bandera

"Cada cual se muere solo, eso es cosa sabida, pero todo entierro, como para reparar ese trance, nos devuelve cierta compañía: hay otra tumba al lado, otra tumba enfrente, otra tumba atrás. Se arma de vuelta una especie de ciudad, con cordón y callecitas, con vecinos, con visitantes. Eso por no hablar de los nichos, que imitan el frente de un edificio de departamentos. Trotsky no: se queda solo. Su tumba en su casa, en el patio de su casa, en su lugar privado. Sobre el mármol no flamea, pero pende, la bandera de la Unión Soviética: roja como un desafío, deja ver entre sus pliegues, un borde amarillo de la hoz, o del martillo, o del enlace entre ambos. Es la bandera de la Unión Soviética pero la Unión Soviética hace seis años que no existe más. Dejó de existir, ésa es la expresión, la misma que se usa para decir que una persona ha muerto. En agosto de 1940, Lev Davidovitch Bronstein, Trotsky, dejó de existir y lo que queda de él son sus restos aquí enterrados. En 1989, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas dejó de existir, y lo que queda de ella son sus símbolos, por empezar su poderosa bandera con la hoz y el martillo. La tumba y la bandera entran ahora, es decir, hace seis años, en una perturbadora relación de correspondencia. Ya no integran más una escena de homenaje, donde la bandera de una patria honra el reposo final del expatriado; no, ahora ya no, ahora se trata de una doble escena de extinción: en la tumba y en la insignia hay que ver, por dos veces, los restos de un difunto."
Martín Kohan Museo de la revolución

5 comentarios:

Ra dijo...

Al fín y al cabo, lo que queda siempre son los símbolos...con suerte.Besote!

Captain_Ross dijo...

Muy bueno!!!

torredebabel dijo...

os símbolos e a xente na que puidemos e soubemos sementar agarimo.

estrella-distante dijo...

Lei ese libro hace unas semanas atras. No esta nada mal aunque es como una prosa muy seria, poco imaginativa, pero es el estilo de Kohan. Mas que nada me gusto la imagen final de ella en el hotel con el reproduciendo la entrega. Las partes teoricas no estan nada mal aunque se hace pesado si a uno no le interesa, quiere interesarse o cosas asi. Lo que mas me gusto fue la relacion de ellos dos.

Por otro lado es la tapa mas linda del año. Nacional claro.

Cobiñas dijo...

Sí, Kohan es muy prolijito :-)) La novela está buena, pero otras cosas de él me interesaron más. Por momentos tuve que luchar -casi como el personaje- contra mi propio aburrimiento. Abrazos, Cobiñas